Tratado de Libre Comercio Chile - Canadá
Este tratado de libre comercio fue firmado en Santiago de Chile el 5 de diciembre de 1996, el cual regula una multiplicidad de factores que no habían sido vistos, por tratados anteriores suscritos por Chile, dando paso a tratados de nueva generación.
El tratado contempla cinco partes: en la primera, se refiere a los aspectos generales y a los objetivos del mismo, la segunda a la regulación del acceso de los bienes al mercado y su comercialización, la tercera el comercio externo, la cuarta los derechos antidumpings, las instituciones y administración del tratado y la quinta regula tanto las excepciones generales como las especiales como seguridad nacional, balanaza de pagos, entre otros temas.
Los productos que preferencialmente se verán beneficiados son: las completamente producidas y obtenidas en su totalidad en cualquiera de los dos países, entre las que se cuentan las del reino vegetal, mineral y animal, desechos y desperdicios derivados de la producción, bienes obtenidos del espacio extraterrestre y las producidas sólo a partir de materiales originarios.
El programa que presenta el Tratado, abarca casi la totalidad del universo arancelario, incluyendo para Chile el 92,48% de los productos, con una disminución inmediata para más del 80% del comercio recíproco.
Tratado de Libre Comercio Chile - México
Firmado el 17 de abril de 1998 y ratificado en agosto de 1999, en Santiago de Chile, reemplazó el Acuerdo de Complementación Económica Nº 17 (suscrito el 22 de septiembre de 1991 con México), reemplazó al Acuerdo de Complementación Económica Nº 17 (suscrito con este país el 22 de septiembre de 1991), fue negociado fuera del contexto de la Asociación Latinoamericana de Integración, lo que deja a este tratado (junto con el de Canadá) como uno de “nueva generación”. Por medio de este Tratado se establece una zona de libre comercio entre Chile y México, de conformidad con las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio y con el Tratado de Montevideo de 1980.
Por medio de este Tratado se establece una zona de libre comercio entre Chile y México, de conformidad con las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio y con el Tratado de Montevideo de 1980.
Sus principales objetivos son el de estimular la expansión y diversificación del comercio, promover condiciones para una competencia leal, aumentar las oportunidades de inversión, proporcionar protección adecuada a los derechos de propiedad intelectual y crear procedimientos eficaces para la solución de controversias. En materia de comercio de bienes se consagra el principio de no discriminación.
Tratado de Libre Comercio Chile – Estados Unidos
Este tratado, es celebrado el 6 de agosto del año 2003, pero entra en vigencia el 1º de enero del año 2004, siendo el primer TLC amplio firmado por Estados Unidos, con un país sudamericano.
Este tratado, impone compromisos que van más allá de las disposiciones de la OMC y el TLCAN. Apunta a dar impulso a las negociaciones del ALCA y ayudar a los exportadores de los Estados Unidos a lograr un mayor acceso a otros mercados en la región. Además, establece un precedente al aplicar el principio de que los primeros poseen prioridad (“first-in-time, first-in-right”, el primero en pedirlo se lo lleva) en la apropiación de las marcas registradas y las indicaciones geográficas (placenames, en inglés) aplicadas a los productos, es decir, que al primero en solicitar una marca de fábrica se le concede el primer derecho a utilizar ese nombre, frase o nombre del lugar geográfico.
Uno de los beneficios de este tratado es que se produce una creación de comercio, ya que el 87% de las exportaciones chilenas quedan con arancel 0, favoreciendo al crecimiento económico de Chile. Asimismo, el resto de las exportaciones se van a ir acercando al libre comercio gradualmente hasta el año 2012. Este beneficio puede aumentar en cerca de 18% las exportaciones chilenas a EE.UU.
Otro punto a destacar es que este tratado, obliga a perfeccionar la legislación chilena sobre la protección de los derechos de propiedad intelectual, que tan vulnerado se ve en nuestro país.
El tratado entre Chile y Estados Unidos le da a Chile una mayor integración con la mayor economía del mundo. La eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que afectan a muchas exportaciones chilenas facilita aún más dicha integración.
Este crecimiento que vive el país tiene un efecto positivo en los salarios de los trabajadores así como también en el empleo.
El acuerdo otorgaría un respaldo al régimen económico de libre mercado y por tanto su estabilidad en nuestro país sería mayor, revirtiendo ciertas corrientes proteccionistas que han aumentado su influencia en los últimos años. La garantía de una mayor estabilidad institucional facilitará una mayor y mejor integración con los mercados financieros y de inversión internacionales. Esto permitirá a las empresas locales a acceder a un financiamiento de un menor costo relativo respecto de la realidad actual por la percepción de un menor riesgo país.